A Juan Manuel lo mataron,
juran que ha sido un milico,
porque se metió el hocico
en el movimiento armado.
Homenajeando al pasado,
al hijo de Juan Manuel
el gobierno y su plantel
una guita le pagaron,
al abogado también
y al camarada del al lado.
Al abogado también
una guita le pagaron,
honorarios de una causa
donde ya estaba arreglado.
Cabo Pedro se ha finado
juran que no fue un comuna,
porque defendió, ¡ay juna!,
las cosas del otro lado.
Y al hijo de aquél soldado
no le dieron ni un papel
pa que limpiara con él
la mugre que le tiraron
y eternamente le acusan
lleva el nombre deshonrado.
Y eternamente le acusan
la mugre que le tiraron,
vale sólo la palabra
del que ya estaba arreglado.
La vida no tiene precio
y el que le pone valor
es siempre el interventor
de la vida de los otros,
acogotando en sus potros
al que levante la voz.
Como un montón de otras cosas
estas también son injustas:
Este no, este me gusta,
así decide el que manda,
encuartelando su banda
en el poder que disfruta.
Y distribuye la renta
que jamás ha producido,
derechos para el bandido,
impuestos al que trabaja,
ya ha marcado la baraja
y se hace el desentendido.
Regocijan en “revancha”
representantes del hombre,
por eso nunca se asombre
cuando presenten la cuenta,
Ali Babá y los cuarenta
siguen honrándose el nombre.
domingo, 16 de novembro de 2008
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