Estaba amargueado,
pesaroso y triste,
Divagando, sin conclusión andaba,
Ningún camino de
esto resultaba,
Solo nutria la
opresión que insiste.
¿Por qué es así
la angustia que persiste?
Sintiéndola, yo
mismo preguntaba,
Dejemos la
cuestión medio olvidada
Antes que la
impaciencia me despiste.
El pensamiento es
bueno si se mueve
A su momento el hombre
que lo piensa,
Si no se pudre, como
agua estancada.
Y en el retraso
de la recompensa,
Para que algo en
nosotros se renueve,
No habremos de insistir donde no hay nada.
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