Aquí me
pongo a puntear
Al compás
del sentimiento
Lo que me
pide el momento
Cuando
estoy a bordonear,
Me tengo
que arrodillar,
Agradecerle
a los cielos,
Y se me
erizan los pelos
Porque a la
Virgen María
Tantas
rezas le debía
Y ella
mantuvo el desvelo
Tendrá el
hombre su consuelo
Siempre que
le pida a Ella
Del
extraviado es la estrella
Guía el
cristiano en el suelo
Y al
responder al apelo
Alumbra la
oscuridad
Ofrece al
alma piedad
Pero
también le da fuerza
Y no hay nadie
que lo ejerza
Con tanto
amor y bondad.
Hago rancho
en la humildad,
Sé que de
nada soy menos,
Roñoso
entre los buenos,
Nadita en
la cantidad,
Pienso con
sinceridad
Que aunque
no sea un bendito
Al menos un
puñadito
De lo que
rezo me escucha
Y no me
manda a la cucha
Como si
fuera un perrito
Por eso es
que yo acredito
Que mi
oración no sea vana,
Lo sabe el
alma cristiana,
Nos enseñó
Jesucristo,
Mi alma bagual,
yo lo admito,
Se va
amansando de a poco
Y si no es
que me equivoco
En cuestión
ya muy curiada,
La fe viene
entreverada
Cuando uno
cree que es bichoco.
Goteando así
desemboco
Igual al
agua corriente,
Bajando por
la vertiente
Para rogar
lo que invoco,
Y si mi
lecho es muy poco
Como
pequeña rivera,
Con otros, en
juntadera,
Somos ríos
que a la mar
Vamos a
desembocar
Hecho un
desagüe en carrera.
Por eso,
amigo, quisiera,
Se junten
nuestras plegarias,
De salida
solitarias,
Pero, al
llegar, compañeras,
Para buscar
la lumbrera
En el calor
de ese ruego
Y hacer de
esa luz un fuego,
Llamarada
de oración,
Acunada al
corazón
En estos
versos que entrego.
(Victor
Madera)
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